Mi libro del año

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Por: Genuario Rojas

A lo largo  de varias décadas, una de mis  inclinaciones ha sido la lectura de libros de autores y temas distintos. Si bien han predominado los referentes a negocios, ha habido otros que tienen que ver más con la persona que con otros campos.

Comoquiera que sea, en este ejercicio está  lo que podría llamarse mi libro del año, a la vez que otros que reciben una atención diferente. El libro del año se lee, se estudia,  se aplica, se comparte      con personas conocidas y desconocidas.

En 2023    hay en la mira distintas obras y autores, aunque  por razones muy personales  he seleccionado como libro del año La ciencia del éxito, el curso magistral de Napoleon Hill, autor de Piense y hágase rico, que tanta influencia ha tenido en mi vida.

Es Editorial  Grijalbo la que en estos tiempos está dando a conocer varios libros de Napoleon Hill. Además de las obras citadas, está  La ciencia de las ventas.     Las leyes del éxito se ha publicado en  Ediciones Obelisco.

Al margen de que existe la posibilidad de crear grupos cerrados que permitan poner en juego lo aprendido en la facilitación de alianzas de la mente maestra, nos reuniremos semana tras semana con gente interesada en el tema en sesiones abiertas.

Vuelvo a La ciencia del éxito para decir que su lectura me mantuvo enfocado, antes de recorrer todos los capítulos, en dos de ellos, que hablan de “El gran propósito determinado” y “Aplicar el principio del gran propósito determinado”.

“El gran propósito determinado” expone las premisas del sistema de pensamiento  que comparte el autor, con señalamientos orientados al entendimiento por parte del lector, que luego irán  al tema de la aplicación, cuyos preceptos,  por cierto, se dice que “deben seguirse al pie de la letra”.

Las primeras 36 páginas que contienen los dos capítulos iniciales ponen a prueba a los interesados en asumir verdaderamente la responsabilidad de su vida, pues resulta claro que un autoanálisis (ni siquiera sugerido) atemoriza  a más de uno.       

El gran propósito determinado no ha sido, hasta antes de leer y estudiar los dos capítulos iniciales, algo que haya preocupado a muchos, que de pronto descubren que han estado y están viviendo alejados de lo que en verdad quieren.

Uno se defiende, claro, pero esa defensa no dura mucho porque carece de elementos la mayoría de las veces. La mayoría de los que se atreven a abrir la mente y a tomar en serio las ideas plasmadas en el libro citado puede llegar a sentirse débil, vulnerable.

Sin embargo, esos capítulos iniciales inspiran, e incluso  algunos    terminan por comenzar a esbozar un futuro propio  incorporando esas ideas, esos sueños que alguna vez hasta se escribieron, aunque se abandonaron    en algún rincón.

Uno puede comenzar a sentirse vivo y emocionado por aquello que podemos definir como el propósito,  cuya conquista sería capaz de volverse un deseo ardiente que lo trascienda todo, sobre todo porque es un sueño propio y no de otros, sobre todo porque incluye los qués y los cómos.

Al escribir esta entrega, ya hemos recibido el comunicado de algunas personas que, más allá de expresar su deseo de participar en un grupo de cupo limitado, han adquirido el libro, que los conduce a leer los dos primeros temas para poder ingresar a las sesiones.

Es natural que la mayoría busque escuchar algo del contenido solo para saber o sentir que se sabe algo que podrá incorporarse al quehacer diario, pero carezca de la decisión de ir a comprar el libro a una librería o adquirirlo en línea.

Poner en acción el gran propósito determinado tiene su chiste, su gracia, y eso hace que uno se ciña a los principios establecidos en el pensamiento de  Napoleon Hill. Así nació El Asegurador®, periódico con 38 años cumplidos  de circulación quincenal.      

Una revisión al proceso vivido por ese medio hace ver que se siguieron pasos muy concretos sugeridos por el autor multicitado. Mi jefe de entonces me regaló Piense y hágase rico  cinco años antes de fundar el periódico.

Las ediciones recientes de las obras de Napoleon Hill hacen hincapié  en un concepto que ha sido manejado, explicado, por varios entrenadores empresariales. No obstante, en este caso esa explicación es más clara, más precisa, más entendible.

No faltan aquellos que, en la práctica de negocios, confunden   lo que es una alianza de la mente maestra  con relaciones que llevan al intercambio de productos y servicios, cuando se trata de alianzas de otra naturaleza.

De ahí que, para empezar, haya  que recalcar que una mente maestra, como   dice el autor, “es un medio a través del cual uno puede obtener todos los beneficios de la experiencia, el entrenamiento, la educación, el conocimiento especializado y la influencia de otros de una manera tan completa como si sus mentes funcionaran como una sola”.

El proceso de creación de una alianza de la mente maestra está plasmado en el tercer capítulo, el cual nos hace ver la importancia de que cada integrante sea leal, confiable, hábil en lo que hace, actitud mental positiva, disposición a recorrer la milla extra y fe aplicada. Esto  último porque la fe sin acción es letra muerta.

La obra se presta para realizar 16 sesiones semanales, que se convierten en 48 al año, dándole tres vueltas al contenido con el afán de aprender y aplicar, tomando el control de nuestras principales fortalezas y lograr nuestro propósito determinado.

Más allá de sumarse a un grupo abierto o cerrado de realización semanal, los curiosos podrían comprar mi libro del año solo porque sí, aunque sería un gusto reunirnos con los interesados que pueden manifestar su interés escribiendo al correo genuario@elasegurador.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos firmados son las de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de El Asegurador.

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