Para nadie es ajena la noticia de que América Latina está inmersa en una crisis económica profunda, debida principalmente a los bajos precios de las commodities y al freno presentado en el comercio mundial.
Tras una década de bonanza económica de altos precios de las commodities, dinamismo en el comercio mundial y una liquidez excelente, ahora los países de esta parte del mundo han sufrido un cambio radical y viven un contexto de crisis económica mundial con bajos niveles de productividad. Los países de América Latina viven un panorama incierto producido por desequilibrios macroeconómicos que han generado conflictos sociales, con gobiernos incapaces de afrontar situaciones de descontento que se han gestado entre los sectores más afectados de la población.
Se está viviendo una desaceleración económica generalizada que continuará presente provocando el deterioro de los niveles de ingresos medios per cápita, lo que ocasionará descontento entre la población.
En esta crisis existen causas estructurales comunes a toda la región; son éstas:
- Crecimiento de la clase media y de una población vulnerable ante la recesión económica, que ven en esa combinación de expectativas y de frustración y descontento la no materialización de sus metas.
- Crisis de representación política, de desestimación ciudadana y de desconfianza en las instituciones y en las élites.
Este panorama de incertidumbre con efectos negativos provocados por el conflicto social que vienen sufriendo varios países de la región trae como consecuencia daños a la propiedad pública y privada tanto en su infraestructura como en saqueos por parte de delincuentes.
Las más afectadas son las pequeñas y medianas empresas (pymes), que han visto destruidos sus bienes de capital, infraestructura y maquinaria, lo que afecta a sus índices de producción. Para su reconstrucción van a requerir grandes cantidades de dinero, para lo cual deberían contar con un seguro de propiedad que ampare no solo riesgos catastróficos, como incendio y terremoto, sino también ataques vandálicos o terrorismo.
Si bien es cierto que dichos seguros son contratados en mayor medida por grandes empresas, una tarea pendiente de todos los que participamos en el sector seguros es concientizar a las pequeñas y medianas empresas sobre la importancia de entender que dichas coberturas les permitirán proteger su patrimonio en coyunturas de crisis económica y social como las que estamos viviendo varios países de América Latina.
Este problema de falta de conciencia se debe principalmente a lo siguiente:
- Las pymes tienen poco conocimiento de los seguros y de los beneficios que éstos brindan.
- Las compañías de seguros difunden muy poco las bondades de sus productos.
- Las compañías de seguros venden coberturas específicas, pero no capacitan al asegurado sobre los beneficios de contar con una cobertura que proteja su patrimonio.
Por otro lado, en este año 2019 las empresas que sí contaban con una póliza de seguros con las coberturas antes indicadas y logren ser indemnizadas originarán una repercusión en la siniestralidad de las compañías de seguros.
De lo que sí estoy seguro es de que, si esta crisis continúa en América Latina para 2020, causará alzas importantes en el precio de las primas del seguro de Propiedad debido a los contratos que tienen las compañías de seguros con reaseguradores europeos, los cuales se encuentran expectantes ante las posibles soluciones a la crisis y los conflictos sociales en los países de América Latina.
Como consecuencia de esta alza en las primas del seguro de Propiedad, habrá una rotación alta de clientes que se verá reflejada en las ventas de los corredores y compañías de seguros, lo que provocará que la competencia sea más fuerte, algo que únicamente beneficiará al cliente.