Gobiernos de AL y El Caribe deben pensar si la reapertura de actividades es lo más conveniente para la población: BID

El Asegurador

 

América Latina y El Caribe enfrentan el desafío de no poder aplanar la curva de contagios por COVID-19, por lo que la reapertura de sus actividades en las siguientes semanas se ve cada vez más difícil, de acuerdo con el estudio Del confinamiento a la reapertura: Consideraciones estratégicas para el reinicio de las actividades en América Latina y El Caribe en el marco de la COVID-19, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo.

La publicación, divulgada por el propio organismo, revela que la salida del confinamiento derivado de la pandemia por la COVID-19 será la decisión política más trascendente que deberán tomar los gobiernos de las naciones de esta región.

La investigación destaca que, comparada con países avanzados, América Latina y el Caribe tienen una menor capacidad para afrontar el confinamiento, pues existen menos políticas para preservar los empleos y se tienen peores condiciones de habitabilidad. Por ejemplo, la crisis sanitaria puede generar una pérdida de hasta 17 millones de empleos formales en la región; y en cuanto a los hogares latinoamericanos, el número de personas que hay en cada uno es 25 por ciento mayor que los de países industrializados.

La publicación cita que todo ello apunta hacia una reapertura más temprana; sin embargo, expertos del BID mencionan que lograr contener la pandemia en la región es más difícil que en economías avanzadas; por lo que, aunque estas últimas empiezan a relajar sus medidas de contingencia, los países de América Latina y El Caribe deberían aguantar un tiempo más, por lo menos hasta que exista una mayor capacidad hospitalaria, disponibilidad de pruebas para detección del SARS-CoV-2 y de seguimiento para los infectados.

El estudio hace énfasis en el balance que deben buscar los gobiernos para ayudar a que sus economías se reactiven pero, al mismo tiempo, tomar las medidas necesarias para que se pueda mantener a la población protegida. 

Para ello, se recalca la importancia de monitorear tres ámbitos que afectarán directamente la reactivación de actividades: transporte, educación y trabajo. Es necesario contar con medios de transporte seguros, gestionar la apertura de los centros de educación y definir lineamientos para la realización segura de actividades en ámbitos laborales; todo ello con el fin de evitar una segunda ola de contagios.

Por otra parte, se deben plantear mejoras necesarias como la protección al personal de salud,  incorporar tecnología para monitorear el avance o decremento de la enfermedad y  hacer uso de herramientas digitales para otras áreas como la gestión pública y la inversión en infraestructura, entre otras. 

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