A lo largo de la historia, las industrias aseguradora y reaseguradora han contribuido a resarcir económicamente los daños materiales y humanos asegurados ocasionados por eventos catastróficos, lo que ha hecho evidente la solidez e importancia de su respaldo ante episodios que entrañan destrucción, pérdida e incertidumbre.
Sin embargo, en México existe un universo muy amplio de personas y empresas que carecen de cobertura de seguros; de ahí que la participación de la industria haya sido limitada, hablando específicamente de eventos altamente destructivos, en relación con el daño total generado, señaló Horst Agata, director general de Gen Re México, al hablar del peso del reaseguro en la protección de los bienes frente a grandes riesgos en el programa En Directo, con Genuario Rojas.
Hoy México y el mundo enfrentan la catástrofe sanitaria más grave ocasionada por un virus que debe servir para recordarles a los sectores asegurador y reasegurador la importancia de observar disciplina en la suscripción de los riesgos; porque, así como se corre una suerte distinta cuando se está asegurado, en materia de suscripción también “hay una diferencia enorme entre ser inteligente y tener suerte, y en la industria hemos tenido suerte”, señaló Horst Agata.
Ser inteligente, agregó el connotado reasegurador, equivale a poner en práctica cuatro prudentes acciones respecto al tratamiento de los riesgos que se colocan: calcular la carga de siniestros, darles más certeza a los modelos, establecer bien los gastos y, muy importante, saber decir no a algunos tipos de riesgos; tener suerte simplemente equivale a que el monto que se ha de indemnizar no sobrepase la capacidad económica de la industria, lo cual, de ocurrir, es debido precisamente a una mala suscripción.
Para un mercado de seguros como el mexicano, el respaldo de la industria de reaseguro tiene una importancia mayúscula. Un ejemplo de ello fue el terremoto de 2017, catástrofe en la que el sector reasegurador internacional pagó 95 por ciento de la pérdida total de los daños asegurados, mientras que las compañías de seguros se hicieron cargo solo de 5 por ciento, explicó el director general de Gen Re México.
En el mundo entero, apuntó Horst Agata, los 10 reaseguradores punteros concentran 75 por ciento de la prima mundial de reaseguro. Como se observa, es un grupo muy compacto pero sumamente solvente el que respalda los riesgos catastróficos del orbe.
Pero, más allá de los números, dijo el funcionario de Gen Re México, el mundo ya cambió, y lo que les permitirá a las grandes organizaciones seguir existiendo en el futuro tiene que ver con la disciplina en la suscripción y con la disposición a cambiar y adaptarse al mundo digital, escenario del que aún están lejos, porque la realidad es que las frena un poco su esencia tradicional y además porque en el fondo no han querido cambiar demasiado, ya que el viejo modelo todavía les permite ganar dinero.
Los eventos catastróficos de los últimos tiempos han favorecido que se endurezcan las tarifas y sean más rigurosas las condiciones de capacidad de reaseguro, por lo que no habrá que extrañarse de que de ahora en adelante se observen fusiones o adquisiciones, derivadas en buena medida de estos eventos, concluyó el entrevistado.